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Artículo No. 16 - El Ejercicio y la Salud
Todos sabemos que el ejercicio es muy bueno para la salud. Ayuda a quemar calorías y a eliminar desechos ácidos a través de la transpiración. Ayuda igualmente a tonificar los músculos y en la construcción de un cuerpo delgado y musculoso. Por medio del ejercicio muchas personas consiguen perder peso y mejorar la salud.
Entonces ¿por qué es que no todo el mundo está haciendo ejercicios? Tenemos numerosas excusas al igual que justificadas razones para no hacer ejercicios. Hacer ejercicios correctamente toma tiempo y exige mucho trabajo. Los ejercicios rápidos y fáciles no son muy efectivos en especial para mejorar la salud. Y muchos de nosotros no tenemos la capacidad física para ejercitarnos adecuadamente.
Una de las dificultades al hacer ejercicios es la de saber en qué momento parar y no excederse, pues esto conduce a la formación de ácido lácteo, lo cual puede crear problemas. El ácido láctico se produce por falta de oxígeno debido a una respiración deficiente o por exceso de ejercicio. El ácido lácteo, originado por exceso de ejercicio puede producir asma.
A medida que envejecemos acumulamos desechos ácidos en la sangre conocidos como coágulos. Estos son el resultado del exceso de ácidos en el cuerpo. Mientras se realizan los ejercicios, la presión sanguínea puede llegar a estar muy alta por momentos. Para obtener resultados correctos, cuando se toma, la presión sanguínea es necesario que esté muy tranquilo. Cuando se hace ejercicios, se corre el riesgo de hacer circular los desechos o coágulos debido a la presión alta y a taponar los vasos sanguíneos, lo cual puede ser muy riesgoso en áreas críticas del cerebro. Por eso oimos casos de personas que han sufrido derrames cerebrales mientras hacen ejercicios.
Se hace esencial entonces, eliminar estos desechos ácidos o coágulos antes de practicar un programa vigoroso de ejercicios. El agua alcalina es la solución única para disolver y eliminar estos ácidos sólidos de la sangre. Los medicamentos para licuar o diluir la sangre no son la solución. Estos medicamentos hacen que la sangre se haga líquida en un medio ambiente ácido, pero ellos no hacen que el medio ácido se vuelva alcalino; por lo tanto los ácidos que se han solidificado en la sangre no se disuelven.
Otro beneficio adicional de hacer ejercicio es ayudar a calentar el cuerpo internamente, especialmente los músculos. El calor nos hace sudar y eliminar los desechos ácidos, minerales pesados que se acumulan bajo la piel.
Si los ejercicios se practican en exceso, los brazos y las piernas estarán adoloridos al día siguiente. El estrés y el exceso de ejercicios queman nutrientes en forma rápida, lo cual crea concentración de desechos ácidos. Estos desechos se crean de una manera tan rápida que la circulación sanguínea no puede movilizarlos suficientemente rápido para su eliminación, por lo cual se forman áreas donde se concentran. Cuando esto sucede, los capilares que rodean estas áreas se tapan, impidiendo que la sangre se lleve estos ácidos para ser eliminados.
Las áreas donde los nutrientes se queman rápidamente al hacer ejercicios, tienen una temperatura alta en el comienzo, pero se enfrían cuando la circulación sanguínea se bloquea. Este bloqueo en la circulación de la sangre es lo que origina el dolor o malestar general. Las fotos termográficas que se toman de estas áreas adoloridas muestran índices de bajas temperaturas. La temperatura del cuerpo es alta cuando se bloquean los capilares; a causa del bloqueo, la temperatura desciende, lo cual produce la contracción de los capilares, haciendo más difícil la eliminación de los desechos ácidos.
Se hace necesario calentar el área donde se concentran los desechos ácidos. Si el dolor o malestar no es severo, se pueden hacer algunos ejercicios para subir la temperatura y lograr así que los capilares se expandan estimulando la circulación sanguínea. Estos ejercicios deben ser ligeros, solamente para generar el calor suficiente que expanda los capilares obstruidos y no se produzca exceso de desechos ácidos.
Para calentar esas áreas, en el interior del organismo, donde se alojan los desechos ácidos, se pueden usar las almohadillas RILA (rayos infrarrojos de largo alcance). La frecuencia RILA es la misma frecuencia de resonancia de la molécula de agua, lo cual hace que se caliente rápidamente. Esta es la razón por la cual el calor de las almohadillas RILA penetran el cuerpo profundamente. Las almohadillas normales tienen que calentar excesivamente la piel para lograr que ese calor penetre profundamente al interior del cuerpo.
Cuando se calienta el área con la almohadilla RILA, sin producir desechos tóxicos, los capilares se expanden. Cuando una parte del cuerpo se calienta más que otras, la sangre se moviliza para igualar la temperatura. Este proceso hace que la sangre circule llevándose los desechos ácidos eliminando el dolor. Estos ácidos se han repartido por todo el cuerpo. Los masajes, la acupuntura y los vibradores ayudan en el proceso de remover los ácidos para aliviar el dolor. Para eliminar estos ácidos del cuerpo se debe tomar más agua alcalina. Observe que no se han utilizado medicamentos para aliviar el dolor.
En las partes donde se concentran desechos ácidos se taponean los capilares y la circulación sanguínea se reduce lo cual crea el dolor, siempre y cuando haya nervios terminales que lo detecten. Desafortunadamente, hay muchas zonas de nuestro cuerpo en las que no hay terminales del sistema nervioso. ¡A muchas personas se le quedan elementos quirúrgicos en su cuerpo que no se detectan! La mayoría de nosotros vivimos con una gran concentración de desechos ácidos que tampoco se detecta! Cuando se descubre porqué su tamaño es muy grande y produce dolor, es por lo general, muy tarde. Es por ello que a las personas mayores de 40 años se les recomienda chequeos médicos periódicos, buscando con ello descubrirlos en su etapa inicial.
Para prevenir esta clase de tragedia, recomiendo el uso del sauna RILA para calentar el cuerpo internamente y el consumo de agua alcalina en buena cantidad. Cuando el cuerpo es más alcalino, se hace difícil que se formen concentraciones de desechos ácidos.
Los ejercicios son buenos pero hay que saber hacerlos. Al combinar los ejercicios con el consumo de agua alcalina, se disminuyen los efectos secundarios producidos por los ejercicios; un ejemplo, el agua alcalina neutraliza el ácido lácteo producido por los ejercicios.
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