|
Ciencia y Salud | |||||||
|
Para entender esta definición permítanme contarles la siguiente historia. El famoso físico, Isaac Newton, se encontraba haciendo una siesta bajo un árbol de manzanas, y como todos sabemos una manzana le cayó encima. Ni el ni nadie más tocaron la manzana. Y el quiso saber por qué se cayó la manzana. En esa búsqueda descubrió la fuerza de gravedad de la tierra que atrae hacia su centro todo aquello que tiene masa (materia). Igualmente descubrió que si no quería que la manzana se cayera tenía que apoyarla con una fuerza opuesta similar a la que la hace caer. Esta es la primera ley de Newton. Newton también descubrió que si oponía una fuerza superior a la fuerza que la hace caer, la manzana volaría. En base a este principio vuelan los aviones y hemos incluso llegado a la luna. Si Isaac Newton hubiera sido médico, hubiera tenido que probar que una segunda manzana había caído. Si cayera otra manzana hubiera seleccionado unas 1.000 manzanas al azar para ver cuantas caerían. Asumamos que de las 1.000 cayeron 997 porque los pájaros se comieron 2 y la otra se secó en el árbol. Usando la estadística, diría que cayó el 99.7% de las manzanas. Esto no indica que las peras, naranjas, duraznos, etc. caerían en la misma proporción. Para eso tendría que marcar 1.000 peras, 1.000 naranjas, 1.000 duraznos, etc y hacer lo mismo. Cuando no se conocen los principios, se tiene que estar tomando mediciones para establecer las estadísticas. No se necesita demasiada imaginación para medir y establecer las estadísticas. En esto consiste la ciencia médica. Muchas veces las estadísticas son manipuladas, alteradas para probar teorías que envuelven puntos de vista muy egoístas de los Investigadores o de los intereses creados. Un ejemplo claro es el caso de los Investigadores de las compañías de tabaco. Ellos han llegado a la conclusión de que no hay suficiente evidencia para determinar que fumar causa cáncer. Hoy en día se sabe que esto no es cierto. Si usted no entiende lo que sucede, llegará a una conclusión equivocada. Yo escuché una historia sobre un experimento con saltamontes. Se entrenaron 100 saltamontes para que saltaran cuando se les diera la orden. El experimento se repitió muchas veces con éxito. Entonces decidieron removerles una de las patas de saltar y al darles la orden saltaron una distancia mucho más corta. Le removieron la segunda pata y al darles la orden de saltar ya no respondieron. Los Investigadores concluyeron entonces que los saltamontes se vuelven sordos cuando se les quitan las patas. “La Ciencia de la Salud” a la que yo hago referencia es la que tiene que ver con hechos científicos y con principios sobre los cuales se basa la salud. Veamos. El 99% de los alimentos está compuesto por carbón, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno; este último solo se encuentra en las proteínas. Los alimentos una vez procesados por el organismo, lo que se conoce como metabolismo, que no es otra cosa que una quema lenta y suave, liberan su energía y producen desechos. Estos desechos son en el 99% de naturaleza ácida. El carbohidrato es una cadena de carbón, hidrógeno y oxígeno. Algunos carbohidratos son de cadena corta y otros de cadena larga; los primeros, son quemados más rápidamente en el organismo. Una vez metabolizados o quemados, los carbohidratos crean ácido carbónico que está compuesto por agua y monóxido de carbón. La fórmula química de los ácidos grasos y del colesterol corresponden a carbohidratos que no han sido metabolizados o quemados completamente en el organismo. Veamos algunos hechos científicos vitales: las sustancias transmisoras que son sometidas a campos magnéticos se ionizan, es decir, sus moléculas se separan en sus elementos básicos con polaridad positiva y negativa . No son radicales libres. En verdad, contrario a lo que sostienen ciertos científicos, en el cuerpo humano no se producen radicales libres. (Lea por favor, el artículo #6 de esta serie donde trato el asunto de los radicales libres). Desde la época del Big Bang, el universo es una transmisión continua de vibraciones entre sustancias que lo forman. Es importante tener en cuenta que las sustancias no vibran a la misma frecuencia ya que cada una tiene su propia frecuencia de resonancia. Cuando una sustancia recibe energía que tiene su misma frecuencia de resonancia, ésta vibra con gran intensidad hasta el punto de destruirse. Muchas personas han presenciado el fenómeno de una copa de cristal que se rompe cuando un soprano da la nota que equivale a la frecuencia de resonancia del cristal. La frecuencia de los rayos infrarrojos de largo alcance – RILA – es igual a la frecuencia de resonancia de las moléculas del agua y este elemento vital es aproximadamente el 80% del cuerpo humano. Hay otras sustancias que tienen la frecuencia de resonancia de los RILA. Estas sustancias emiten rayos infrarrojos de largo alcance – RILA – cuando se les aplica cualquier clase de energía. El carbón en forma de grafito y el silicato de aluminio son algunas de las sustancias que se usan para generar radiación RILA. En teoría, se puede medir la onda de resonancia de una bacteria o de un virus y al amplificarla se puede lograr la destrucción de los mismos en el organismo sin efectos secundarios. Cuando se conocen los principios se pueden aplicar correctamente, en una verdadera ciencia de la salud. Cuando la ciencia médica centre su atención en los principios antes que en las estadísticas se logrará un avance revolucionario en el progreso de la Medicina y por consiguiente en la vida humana. © Derechos de Autor Reservados por Sang Whang Enterprises, Inc. 2000 Traducido del Inglés por Luis E. Molina, Miami, Fla, USA |
||||||||
|
||||||||
1. El Envejecimiento y Cómo Revertirlo |
||||||||